Poliovirus derivado de la vacuna

El poliovirus salvaje (WPV por sus siglas en inglés) es un virus  con capacidad para infectar el sistema nervioso causando parálisis o muerte. Se denominan poliovirus salvajes a los poliovirus presentes de forma natural.[1]

Una vez que la transmisión del poliovirus salvaje se haya detenido a nivel global, los virus vacunales serán la única fuente de poliovirus vivos en la comunidad y podrían potencialmente llevar a la re-emergencia de la poliomielitis. La vacuna oral en los programas de inmunización de rutina deberá entonces ser retirada para eliminar el infrecuente riesgo causado por los poliovirus derivados de la vacuna.

Ese fue el caso de una pequeña niña de 19 meses de la Provincia de San Juan reportado en 2018 cuya muestra confirmó un virus Sabin derivado tipo 3 y que, si bien ella tenía condiciones médicas de base, refuerza la importancia de este cambio.[2]

Los poliovirus derivados de la vacuna (VDPVs, por sus siglas en inglés) son poliovirus poco frecuentes derivados de la cepa contenida en la vacuna oral contra la polio que mutaron genéticamente.

La vacuna oral contiene poliovirus atenuados (debilitados). Cuando un niño es vacunado, el virus vacunal debilitado se replica en el intestino e ingresa al torrente sanguíneo, desencadenando una respuesta inmune protectora en el niño. Tal como ocurre con el poliovirus salvaje, el niño excreta el virus vacunal durante un periodo de 6 a 8 semanas. Mientras es excretado, algunos de los virus vacunales pueden no ser iguales a los virus vacunales originales al haber sufrido alteraciones genéticas durante la replicación. A estos se los llama poliovirus derivados de la vacuna.

La vacuna oral es segura y eficaz e interrumpe la circulación de la poliomielitis de persona a persona. Sin embargo, en pocas ocasiones y en poblaciones con inmunización deficiente, el virus atenuado originalmente contenido en la vacuna oral puede mutar hacia un poliovirus derivado de la vacuna.[3]

 

FUTUROS BENEFICIOS DE LA ERRADICACIÓN DE LA POLIOMIELITIS

Una vez erradicada la poliomielitis, el mundo podrá celebrar la consecución de un progreso crucial para la salud pública mundial que beneficiará equitativamente a todas las personas, independientemente de donde vivan. La modelización económica ha revelado que la erradicación de la poliomielitis permitirá ahorrar al menos entre US$ 40.000 y US$ 50.000 millones en los próximos 20 años, principalmente en los países de bajos ingresos. Más importante aún, el éxito significará que ningún niño volverá a sufrir nunca más los terribles efectos de la parálisis permanente provocada por la poliomielitis.[4]

La poliomielitis es una de las pocas enfermedades que se pueden erradicar completamente, como fue el caso de la viruela. La mayoría de las enfermedades, como por ejemplo la infección por el VIH o la malaria, no se pueden erradicar porque no se dispone AUN de instrumentos para hacerlo. La poliomielitis no tiene huésped intermediario, es decir, que no afecta ni vive en los animales como el agente de la malaria que transita por los mosquitos, y el poliovirus no sobrevive durante largos periodos en el medio ambiente y, aunque la enfermedad es contagiosa, su periodo de infección es relativamente breve.

Una enfermedad está erradicada cuando no se presentan más casos en el mundo. Hasta el momento la única enfermedad erradicada es la viruela (en 1979), y se está trabajando para que la poliomielitis sea la próxima.

 

CALENDARIO NACIONAL[5]

El Calendario Nacional de Vacunación de Argentina incluye la vacuna contra la polio para niños y niñas:

  • a los 2 meses: primera dosis con la vacuna inyectable
  • a los 4 meses: segunda dosis con la vacuna inyectable
  • a los 6 meses: tercera dosis con la vacuna oral
  • a los 15-18 meses: primer refuerzo con la vacuna oral
  • a los 5-6 años (edad de ingreso a la escuela primaria): segundo refuerzo con la vacuna oral

La Sociedad Argentina de Infectología (SADI), la Sociedad Argentina de Infectología Pediátrica (SADIP) y la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), elaboraron por consenso un documento intersocietario con las recomendaciones sobre vacunación antipoliomielítica para Argentina y recomendaron que Argentina debe implementar el esquema de vacunación completo con IPV, ya sea con IPV monodosis o en vacuna combinada[6]

En su reunión de abril de 2019, la Comisión Nacional de Inmunizaciones (CoNaIn) propuso cambiar del esquema secuencial actual de polio a un esquema completo con IPV.[7]

La Sociedad Argentina de Pediatría, en su reciente actualización en vacunas publicada en abril del 2019, también avala el uso de IPV en forma combinada con otros antígenos en todo el esquema primario y en el primer refuerzo.[8]

 



[1] http://www.who.int/topics/poliomyelitis/virus-vaccines/es/
[2] https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/biv_433_se_51.pdf
[3] http://polioeradication.org/wp-content/uploads/2017/09/GPEI-cVDPV-factsheet_September-2017.pdf
[4] http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/poliomielitis
[5] http://www.msal.gob.ar/images/stories/ryc/graficos/0000001210cnt-2018_calendario-nacional-vacunacion_alta.jpg
[6] https://save.org.ar/noticias-de-interes/poliomielitis-en-argentina/
[7] http://www.msal.gob.ar/images/stories/bes/graficos/0000001449cnt-2019-04-09_acta-reunion-conain.pdf
[8] https://www.sap.org.ar/uploads/consensos/consensos_actualizacion-sobre-vacunas-recomendaciones-de-2018-84.pdf