Vacunación como herramienta para la prevención

El desarrollo de vacunas eficaces para prevenir la poliomielitis paralítica fue uno de los adelantos médicos más importantes del siglo XX.[1]

La vacuna inactivada contra la polio (IPV o vacuna Salk), fue licenciada en 1955; la vacuna oral viva atenuada (OPV o Sabin) fue licenciada como monovalente en 1961 y como OPV trivalente en 1963. [2]

La vacuna oral contra la poliomielitis (OPV) es producida por debilitamiento o atenuación de los poliovirus, hasta que son tan débiles que pierden la capacidad de generar la enfermedad. La vacuna oral trivalente (tOPV), protege contra los poliovirus 1, 2 y 3. La tOPV se ha utilizado desde los primeros esfuerzos para erradicar la poliomielitis y ha ayudado a reducir los casos de la enfermedad a nivel mundial en más del 99%.

La vacuna oral OPV es una vacuna segura y efectiva para proteger a los niños de parálisis por poliovirus salvaje. Durante los últimos 10 años, más de 10.000 millones de dosis de OPV fueron administradas a cerca de 3.000 millones de niños en el mundo. La vacuna es el medio adecuado para lograr el objetivo de erradicar la polio.

 

Es necesario reemplazar el uso de la vacuna oral OPV debido a que los virus atenuados que contiene pueden – muy infrecuentemente – adquirir características similares a la de los virus salvajes, revirténdose genéticamente y produciendo brotes de poliovirus circulante derivado de la vacuna (cVDPV,  sigla en inglés) que en casos extremadamente raros, pueden causar Poliomielitis Paralítica Asociada a la Vacuna (VAPP,  siglas en inglés).

Es por ese motivo que la erradicación global de la poliomielitis requiere interrumpir lo antes posible la vacunación con la vacuna oral OPV en la inmunización de rutina tanto en esquema primario como refuerzos luego de la erradicación de la transmisión del poliovirus salvaje.[3]

El virus salvaje de la poliomielitis tipo 2 se erradicó en 1999 en todo el mundo, pero los virus tipo 2 relacionados con la vacuna continuaron causando la mayoría de los brotes de cVDPV y de los casos de VAPP. Por lo tanto, en esta fase final de la erradicación mundial de la poliomielitis, el componente tipo 2 de la vacuna oral trivalente (tOPV) presenta un mayor riesgo que beneficio y dificulta los esfuerzos mundiales de erradicación. Por esta razón, la tOPV se reemplazó por la vacuna oral bivalente (bOPV), que continua actuando contra los tipos de virus 1 y 3. Una vez que estos dos tipos sean erradicados, la bOPV también se dejará de distribuir. Así, el SAGE (Scientific Advisory Group of Experts) ha hecho un llamado para que deje de distribuirse a nivel mundial la tOPV en 2016 y una vez lograda la erradicación mundial, se pondrá fin al uso de la bOPV. Como medida de mitigación de riesgos, el SAGE recomendó que, antes del cambio de la tOPV a la bOPV, todos los países que solo usaban la tOPV en sus programas de vacunación introdujeran al menos 1 dosis de vacuna inactivada inyectable contra la polio (IPV) en sus esquemas de rutina antes de finales de 2015. Lo ideal sería que los países consideren utilizar por lo menos dos dosis de la vacuna IPV.[4]

La vacuna inactivada inyectable contra la poliomielitis (IPV) fue introducida en todos los países de las Américas antes del cambio. Dado que la IPV está elaborada con virus inactivados, los mismos no pueden mutar y no hay riesgo de casos de polio asociados o derivados  de la vacuna.[5] La IPV es altamente efectiva en la prevención de la enfermedad causada por cualquiera de los 3 serotipos de poliovirus.

La vacuna inyectable contra la poliomielitis (IPV) es una de las vacunas más seguras actualmente en uso. No se han visto reacciones adversas sistémicas severas luego de la vacunación.

El Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización de los Estados Unidos (ACIP) recomendó en junio de 1999 un esquema completo de IPV para la vacunación de rutina contra la poliomielitis de los niños de los Estados Unidos.[6]

 

La introducción de IPV recomendada por la OMS para erradicar la polio en los países está avanzando (alrededor de 150 países a la fecha), lo que podría poner  en riesgo el abastecimiento de la vacuna IPV monovalente.[7]

El uso de vacunas combinadas que contengan polio inactivada resolvería este problema y además ofrecería múltiples ventajas en los programas de vacunación. Por ejemplo, las vacunas hexavalentes o séxtuples que protegen contra 6 enfermedades, simplifican la vacunación con una sola inyección.

 

El cambio a vacunas combinadas séxtuples es una alternativa en la preparación de la fase de erradicación de la poliomielitis.

Al incluir 6 antígenos en una sola dosis, las vacunas hexavalentes mejoran las tasas de cobertura, garantizan el acceso a la vacuna inactivada contra la polio (IPV), disminuyen el riesgo de demorar o perder oportunidades de vacunación y reducen las complicaciones asociadas a varias inyecciones intramusculares. Además, reducen los costos de almacenamiento y administración.[8]

Chile, pionero en Cono Sur, ya introdujo 4 dosis de vacuna hexavalente en su Programa Nacional de Inmunizaciones.



[1] http://www.who.int/topics/poliomyelitis/virus-vaccines/es/index1.html
[2]http://www.who.int/immunization/sage/WHO_position_paper_on_polio_vaccines__Draft_2_March_2010.pdf
[3] http://polioeradication.org/wp-content/uploads/2017/08/AR2016_EN.pdf
[4] https://www.paho.org/hq/dmdocuments/2014/Polio-ipv-2014-spa.pdf
[5] https://prezi.com/sqtv5uiqncxn/spanish-version-paho-documentary-version-topv-bopv-switch/
[6] https://www.cdc.gov/mmwr/PDF/rr/rr4905.pdf
[7] http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/255000-259999/259051/norma.htm
[8] https://www.reportlinker.com/insight/sanofis-hexaxim-leads-global-pediatric-hexavalent-vaccine-market-63-volume-share.html