Hepatitis B

La hepatitis B es una infección hepática potencial-mente mortal causada por el virus de la hepatitis B. Constituye un importante problema de salud a nivel mundial. Puede causar hepatopatía crónica y conlleva un alto riesgo de muerte por cirrosis y cáncer hepático.1

Transmisión

En zonas con alta endemicidad, el virus de la hepatitis B se transmite normalmente de la madre al niño durante el parto (transmisión perinatal) o por exposición a sangre infectada, en particular de un niño infectado a un niño sano durante los primeros cinco años de vida.1 

La hepatitis B también se transmite por exposición de las mucosas a sangre o diferentes líquidos corporales infectados, así como a través de la saliva y los líquidos menstruales, vaginales y seminales. La hepatitis B se transmite por vía sexual.1

 

El virus también puede transmitirse con la reutilización de agujas y jeringas ya sea en entornos sanitarios o entre consumidores de drogas inyectables. Además, puede producirse la infección durante procedimientos médicos, quirúrgicos y dentales, la aplicación de tatuajes o mediante el uso de cuchillas de afeitar y objetos similares contaminados con sangre infectada.1

 

El virus de la hepatitis B puede sobrevivir fuera del organismo por lo menos siete días. En ese periodo todavía puede causar infección si penetra en el organismo de una persona no protegida por la vacuna.1

Síntomas

El periodo medio de incubación de la hepatitis B es de 75 días, pero puede oscilar entre 30 y 180 días. El virus, que puede detectarse entre 30 y 60 días después de la infección, puede persistir y dar lugar a una hepatitis B crónica.1

 

La mayor parte de los afectados no experimentan síntomas durante la fase de infección aguda, aunque algunas personas presentan un cuadro agudo con síntomas que duran varias semanas e incluyen coloración amarillenta de la piel y los ojos (ictericia), orina oscura, fatiga extrema, náusea, vómitos y dolor abdominal. Un pequeño grupo de personas con hepatitis aguda puede sufrir insuficiencia hepática aguda, que puede provocar la muerte.1

 

La infección en la edad adulta puede causar hepatitis crónica en menos del 5% de los casos, que posteriormente puede dar lugar a cirrosis hepática o cáncer de hígado.1

 

Prevención

La vacuna contra la hepatitis B es el principal pilar de la prevención de esa enfermedad. La OMS recomienda que se administre a todos los lactantes lo antes posible tras el nacimiento, preferentemente en las primeras 24 horas. La baja incidencia actual de infección crónica por el virus de hepatitis B en menores de 5 años es atribuible al uso generalizado de la vacuna. 1



[1] http://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/hepatitis-b